27 julio 2010

10 principios para vivir una vida de integridad


Minyan: ten principles for living a life of integrity, por el Rabino Rami Shapiro.

El Rabino Rami Shapiro dice que no es un judío jasídico. Se define a sí mismo como un judío liberal, postdenominacional, que se siente atraído por la riqueza de las enseñanzas jasídicas, pero sin por ello estar obligado por la práctica jasídica. Obtuvo el Rabinato en el Hebrew Union College, el seminario del movimiento reformista. Tal como dice de sí mismo: 'soy un judío que busca a Dios - no como idea abstracta, sino como una realidad palpable'.

El objetivo de su libro, tal como él mismo lo presenta, es el de despertar a cada lector a un Dios que se presenta como origen y sustrato último de toda realidad. Y para ello propone 'Minyan', una senda, un camino por medio del cual vivir la vida , el día a día, de forma espiritual, a través de diez disciplinas espirituales - hanhagot - que han sido practicadas por los judíos durante siglos.

El punto de partida de la obra es situar al lector en el marco de referencia 'teológico' en el que se mueve: el Judaísmo no-dualista, que afirma que 'no existe una real separación entre Dios y la creación. Sino que, por el contrario, la creación es una manifestación de Dios, la única fuente y sustrato de todo lo que existe'. Hace un recorrido por la tradición para presentar otros Rabanim que ya entendieron también el Judaísmo como no-dual, dedicando especial atención a la Kabalá y el Jasidismo, sobre todo el de Jabad.

El núcleo de la obra se centra en la justificación y explicación de cada una de esas disciplinas: meditación para conseguir la auto-nulificación (avodah be-bitul); repetición de una frase a semejanza de los mantras budistas (que en la tradición kabalista y jasídica reciben el nombre de gerushin); lectura recursiva de textos éticos (musar); fijación de la atención (kavanah), generosidad - quizá mejor justicia - (tzedakah), actos de bondad( guemilut chasadim); interpretación de los sueños (pitron chalomot) - que ya aparece en el siglo XV entre los kabalistas como forma de acceso a los conflictos que desgarran la realidad personal, casi cinco siglos antes de que Freud los convirtiera en uno de los elementos fundamentales de la terapia psicoanalítica-; consumo ético (eco-kashrut); auto-perfeccionamiento -retorno- (teshuvah), y el Sábado (shabat)

Pero no olvida resaltar uno de los principales valores de la tradición, la comunidad, y a ello dedica el último capítulo de la obra. Si bien la obra se centra en prácticas que ha de llevar a cabo cada uno, para el autor es mejor que todo ello se realice en el ambiente de hermandad de la comunidad, donde uno no permanece aislado, donde uno no se convierte en una isla que existe al margen del otro, del prójimo. Y propone la creación de una javurá donde espíritus afines pueden encontrarse para llevar a cabo estas hanhagot.

En el epílogo, Rami Shapiro explica por qué es judío, por qué se siente judío, al tiempo que plantea que el Judaísmo no es la única forma de alcanzar la experiencia de Dios, pero sí la que a él le facilita el camino.

Es uno de esos libros que uno debe leer y volver a leer, hasta que las prácticas queden asentadas en lo más profundo y se conviertan en una segunda naturaleza. Además está escrito con secillez, con erudición y con sentido práctico.

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