25 enero 2011

Introducing America's First Black, Female Rabbi

Tomado de Times


The path to the pulpit has been as colorful as it has been unusual for Alysa Stanton, 45, America's first-ever female African-American rabbi. Stanton, who was born to a Christian family, was formally ordained on June 6, having completed seven years of rabbinical training at Hebrew Union College–Jewish Institute of Religion in Cincinnati. Stanton will now assume her new role as the first nonwhite rabbi of Congregation Bayt Shalom, a 60-family synagogue in Greenville, N.C.
"This is an exciting next step in my journey," says Stanton, who feels both blessed and burdened by her "first-ever" status. "I'm honored and awed by this achievement," she continues. "But I am foremost a rabbi who happens to be African-American, not The African-American Rabbi." (See pictures of African-American Firsts at LIFE.com.)
Two decades ago, an African-American leader in a synagogue might have been about as likely as an African American in the White House. But Stanton's ascendancy reflects the slowly changing face of America's Jews. According to Diane Tobin, a demographer with the San Francisco-based Institute for Jewish and Community Research (IJCR), some 20% of American Jewry is now non-Caucasian. While there is no data specifically on black Jews, "a large percentage [of nonwhite Jews] are African American," Tobin says. "Most arrive via conversion, adoption or mixed Jewish-black marriages," she adds, "and are far from Judaism's fringes and part of traditional communities."
That would fairly describe Rabbi Stanton's journey. Her childhood in Ohio was a conventional one, but, as a self-described "old soul," Stanton says she was propelled early on by a search for spiritual nourishment, which led her far beyond her Pentecostal roots. She was attracted initially to Eastern religions and Evangelicalism, until her family moved to a predominantly Jewish suburb of Cleveland. Curious about the mezuzahs in the doorways of neighboring homes — along with other unfamiliar Jewish customs — Stanton turned for guidance to a Catholic uncle who occasionally worshipped at a local temple.
By her 20s, Stanton had found a permanent home in Judaism, and formally converted to the religion after a year of study with a rabbi in Denver. Her family and community, however, were skeptical of her defection to the synagogue. There was a sense of betrayal, Stanton concedes, but there was also the reality that Stanton would never quite look like your average American Jew. "I definitely don't blend in," Stanton says. "Worldwide, Jews come in every color and hue, but in America, mainstream Judaism is definitely an Anglo demographic." (See the top 10 religion stories of 2008.)
But Stanton's outsider status did nothing to keep her from becoming the ultimate Jewish insider, an officially ordained rabbi. She beat out some half-dozen candidates for the position of rabbi at Congregation Bayt Shalom in North Carolina. Much of Stanton's appeal, says synagogue president Michael Barondes, lies in her ability to connect and communicate powerfully, both from the pulpit and face-to-face. Those are skills Stanton honed during an earlier career, before entering the seminary — as a psychotherapist specializing in grief and loss. She helped counsel victims of the 1999 shooting at Columbine High School. "She knows intuitively how to listen to people," says Barondes. "And as a one-synagogue town, we need a rabbi who can reach out to all of our members."
Barondes says Stanton's color played no role in her candidacy, but neither he nor Stanton — a divorced single mother to Shana, 14 — is unaccustomed to the impact of race in America, particularly in the South. Indeed, leaders of the Alabama synagogue where Stanton trained for a year as a student rabbi never believed their white congregation would accept an African-American at the pulpit. Complaints were lodged and calls were made. Yet by the end of her training, the synagogue was deeply saddened to see her go. "Everyone has their initial impressions and outmoded stereotypes," Stanton reflects on the experience. "But these people came to embrace me and my child."
Thanks to other high-profile rabbis, such as Capers Funnye, the African-American leader of Chicago's Beth Shalom B'Nei Zaken synagogue — and First Lady Michelle Obama's second cousin — mainstream American Jewry appears ready to embrace leaders like Stanton. And with African Americans becoming increasingly drawn to Judaism, in part because of the shrinking perception that they are not welcomed by white Jews, the IJCR's Tobin say the timing could not be better for American Jewry to finally reconsider who and what makes a Jew. "Due to assimilation and intermarriage, the stability of the American Jewish community has never been more vulnerable," she says. "If we are to survive we must become more welcoming to people and not just send them away."

24 enero 2011

Principios fundamentales del Judaísmo Reformista Clásico hoy

Os presentamos la traducción de parte del documento de los principios fundamentales tal como son entendidos hoy en día por el nuevo movimiento Reformista Clásico. El punto de partida es la Plataforma de Pittsburgh. Y lo que hace el Rabino Berman, uno de los fundadores de esta corriente en el seno del movimiento Reformista actual, es actualizar, poner al día esa declaración seminal de 1885.


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Principios fundamentales



El principio fundamental del Judaísmo Reformista Clásico es que el pacto eterno judío con Dios se encuentra en el corazón de nuestra identidad e historia. Al tiempo que nuestra fe genera y da fortaleza a muchas diferentes interpretaciones y acercamientos a lo Divino, lo que se encuentra en el núcleo de nuestra identidad judía es la búsqueda religiosa de la fe y el sentido.

Consideramos que el Judaísmo es primordialmente una creencia religiosa universal más que una identidad étnica, cultural o nacionalista. Como comunidad espiritual, nos alegran los exclusivos lazos de destino e historia que nos unen a nuestros hermanos judíos de todas las épocas y de todo el mundo. Consideramos que el pueblo judío es una comunidad [de Fe] religiosa, unidos por una experiencia compartida, y basada en las enseñanzas caracterísiticas de la Religión Judía. Las ricas y variadas tradiciones  étnicas y culturales de la experiencia Judía a lo largo de las épocas nos ofrecen dimensiones significativas para nuestra identidad religiosa, pero nuestra creencia es intemporal y universal en sus aspiraciones.

Defendemos el concepto reformista histórico, conectado con la visión ética y moral de nuestros profetas hebreos, de ‘la Misión de Israel’. Esta idea sostiene que como Judíos se nos ha llamado a dar testimonio de la unidad de Dios y de toda la humanidad, y que debemos trabajar individualmente y en comunidad para traer la justicia y la paz al mundo. Los líderes del Reformismo Clásico han estado siempre en la primera línea de estas luchas y cambios, afrontando los temas sociales de la historia de América con un coraje y una acción proféticos. Afirmamos pues esta visión espiritual tolerante, universalista y humanista.

Apreciamos las tradiciones distintivas del Reformismo histórico - una liturgia significativa, participativa, que llega al corazón y la mente. Este compromiso ha abrazado siempre un servicio religioso litúrgico en la lengua vernácula [en inglés], enriquecido por los intemporales elementos de los textos en Hebreo y las canciones que simbólicamente nos unen  a nuestro pasado y a nuestros hermanos judíos de todo el mundo. Pero queremos incidir  en que lo que hace la experiencia litúrgica auténticamente ‘judía’ no es el grado de utilización del Hebreo, sino los ideales y valores que se reflejan en ella. El Judaísmo Reformista Clásico también  defiende el papel inspirador de la música coral e instrumental que eleva el espíritu y refleja los más altos estándares de calidad, inspirándose por lo tanto en las grandes tradiciones musicales históricas que han sido la herencia de la Sinagoga Reformista y en las composiciones de la creatividad contemporánea. Otra dimensión del rezo Reformista Clásico es la importancia de una prédica intelectualmente desafiante que ofrezca la sabiduría de nuestra tradición judía al tratar tanto los acuciantes problemas de nuestra época, como el crecimiento personal espiritual y una significación más profunda de nuestra experiencia humana. Creemos que estas cualidades características del Servicio Religioso del Reformismo Clásico, que para muchos de nuestros miembros están presentes en la liturgia del Union Prayer Book mejor que en cualquier otro Sidur, siguen ofreciendo una opción vital y creativa para muchos judíos hoy. Esto no sólo incluye a los muchos miembros de nuestras congregaciones que crecieron en esta tradición y se alegran con ella, sino también a innumerable gente joven – que buscan una forma de identidad y liturgia judía significativas y accesibles, basadas no en la nostalgia o el etnicismo, sino  enraizada en las realidades de nuestras experiencias vitales en nuestra sociedad plural actual.
 
Afirmamos y celebramos con un énfasis especial la singularidad de la experiencia judía en América y su herencia. Nuestros principios, basados en la Torá, de libertad, justicia y la igualdad de los seres humanos han dado forma a la democracia Americana desde sus más tempranos inicios coloniales. Inspirados por la promesa de los valores americanos de libertad y oportunidades, los judíos han jugado un papel vital en la fundación y la construcción de esta nación. El Judaísmo Reformista Clásico se ha alegrado siempre de esta noble herencia y ha permanecido comprometido con el mantenimiento de esta forma específica americana de liturgia, vida y cultura  judías que reflejan lo mejor de los ideales democráticos de nuestra nación. Estamos orgullos de ser ciudadanos de esta nación, aceptando en su totalidad nuestros derechos y obligaciones para con los EE.UU. Entre éstas se encuentran el disenso profético que se expresa en el proceso democrático, y en la completa implicación cívica en nuestra sociedad. Creemos que la fórmula más apropiada para el desarrollo dinámico continuado del Judaísmo, de su influencia y de su misión en el futuro estará en esto, en una comunidad judía vital y renovada espiritualmente.

La cuestión de nuestra relación como judíos americanos con el Estado de Israel es de gran importancia y tiene una compleja historia en el desarrollo de la perspectiva del Judaísmo Reformista Clásico, que abarca una gran diversidad de opiniones. Sin embargo, existen una serie de puntos que compartimos mayoritariamente. La posición histórica Reformista ha sostenido siempre que el periodo nacional de la temprana historia de nuestro pueblo fue un importante capítulo de nuestra formación- al crear el sentido compartido de experiencia comunitaria y favorecer el desarrollo de los valores éticos y espirituales que era nuestro destino proclamar y compartir con la humanidad. Teniendo en cuenta que esta visión dinámica de la historia judía rechaza la idea de que vivimos hoy en el mundo en el ‘exilio’, afirmamos que nuestra conexión con la tierra de Israel es profunda e histórica y que el Estado de Israel tiene una gran significación para la experiencia Judía. Compartimos con todos los judíos - y con otras muchas gentes de buena voluntad - la esperanza de y rezamos por un próspero y seguro Israel que viva en paz y justicia con sus vecinos.

Celebramos la rica diversidad dentro de la cambiante comunidad judía actual. Estamos particularmente comprometidos en ofrecer una acogedora, amorosa e incondicional bienvenida en nuestro seno al número de familias interreligiosas y multiculturales  que no para de crecer. Creemos que debemos apoyar a nuestra gente joven y a sus parejas y esposos con “corazones y puertas abiertas” - celebrando sus bodas y ofreciéndoles una comunidad que respete sus respectivas identidades y su dignidad. Creemos que el mensaje integrador y universal del Judaísmo Reformista Clásico y su liturgia incluyente y accesible tienen un papel privilegiado en el intento de atrae a los jóvenes con relaciones interreligiosas, dándoles la posibilidad de que encuentre un entorno significativo en el que compartir su experiencia de la tradición judía juntos.

Nuestro movimiento Reformista actual incluye una amplia diversidad de interpretaciones y estilos. Nuestra esperanza y nuestro compromiso es el de que la tradición histórica del Reformismo Clásico, que se presenta con una posición propia y ofrece un significado permanente en medio de muchas y muy ricas corrientes de la experiencia judía a lo largo de la historia, sea reconocida y honrada por su continua vitalidad y por su potencial de mostrarse significativa para una nueva generación de judíos hoy.

12 enero 2011

Declaración programática del Movimiento Reformista de 1885

A continuación presentamos la traducción de uno de los documentos fundacionales del Movimiento Reformista de EE.UU. 


Muchos años han pasado desde entonces y parte de ese espíritu ha sido postergado paulatinamente por el movimiento Reformistas en las sucesivas declaraciones oficiales que siguieron a ésta, invadiendo innecesariamente el legítimo e indispensable espacio que ocupa el Judaísmo Conservador. 


Sin embargo, como tendremos oportunidad de comprobar en próximas entradas, y gracias a la reivindicación que hace de ese espíritu del Reformismo Clásico The Society for Classical Reform Judaism, parece revivir el esfuerzo de los Rabinos que firmaron el documento por recrear un Judaísmo universal, racionalista, ilustrado y progresista.


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Plataforma de Pittsburgh

Convocados por el llamado de Kaufmann Kohler de Nueva York, rabinos reformistas de todos los Estados Unidos nos hemos dado cita desde el 16 hasta el 19 noviembre 1885, bajo la presidencia de Isaac Maier Wise. El encuentro se consideró la continuación de la conferencia de Filadelfia de 1869, que a su vez era continuación de la conferencia alemana de 1844-1846. Los rabinos adoptamos el siguiente texto seminal:

Uno. Reconocemos en cada religión un intento de aprehender lo infinito, y, en cada modo, fuente o libro de revelación considerado sagrado por cualquier sistema religioso, la toma de conciencia de la presencia de Dios en el interior del ser humano. Entendemos que el Judaísmo presenta la concepción más elevada de la idea de Dios tal como se enseñó en nuestras Sagradas Escrituras y se desarrolló por los maestros judíos, en sintonía con el progreso moral y filosófico de sus respectivas épocas. Sostenemos que el Judaísmo preservó y defendió en medio de desafíos continuos y de continuas pruebas, y en un aislamiento forzado, esta idea de Dios como la verdad religiosa central de la humanidad.

Dos. Entendemos que en la Biblia se encuentra el registro de la consagración del pueblo judío para su misión de sacerdocio del Dios uno, y la valoramos como el instrumento más poderoso de instrucción moral y religiosa. Mantenemos que los modernos descubrimientos  de las investigaciones científicas en el dominio de la naturaleza y de la historia no son contradictorios con las doctrinas del Judaísmo, puesto que la Biblia refleja las ideas primitivas de su propia época, y a veces reviste su concepción de la providencia y la justicia divinas en relación al hombre con los ropajes de narrativas milagrosas.

Tres. Reconocemos en la legislación mosaica un sistema de preparación del pueblo judío para su misión durante su vida nacional en Palestina y, por lo tanto, ahora aceptamos como obligatorias sólo las leyes morales y mantenemos solamente aquellas ceremonias que elevan y santifican nuestras vidas, al tiempo que rechazamos aquellas que no están adaptadas a las circunstancias y los hábitos de la civilización moderna.

Cuatro. Mantenemos que todas aquellas leyes Mosaicas y Rabínicas tales como la regulación de la dieta, la pureza sacerdotal y el vestido, que surgieron en otras épocas y bajo la influencia de ideas totalmente ajenas a nuestra mentalidad actual y al espíritu del presente, no aciertan hoy a crear en el judío moderno un espíritu de santidad sacerdotal; su observancia en nuestros días posiblemente obstruya más que facilite la elevación espiritual.

Cinco. Reconocemos que la moderna era  de cultura universal en sus aspectos morales e intelectuales se aproxima a la realización de la gran esperanza mesiánica 
de Israel del establecimiento del reino de la verdad y la paz para todos los seres humanos. No nos consideramos nunca más ya una nación, sino una comunidad religiosa y, por lo tanto, no esperamos ni regresar a Palestina, ni la vuelta al culto sacrificial de los hijos de Aarón, ni la restauración de ninguna de las leyes relativas al estado judío.

Seis.Reconocemos en el Judaísmo una religión progresista que intenta siempre mantenerse de acuerdo con los postulados de la razón. Estamos convencidos de la necesidad absoluta de preservar nuestra identidad histórica de nuestro gran pasado. Apreciamos la misión providencial del Cristianismo y del Islam, religiones surgidas del Judaísmo, de ayudar a expandir el conocimiento de la verdad y de la moral monoteístas. Entendemos y reconocemos que el humanismo de la época es nuestro aliado en el cumplimiento de nuestra misión y tendemos nuestra mano fraternal a todos aquellos que cooperen con nosotros en el establecimiento del reino de la verdad y la rectitud entre los hombres.

Siete. Reafirmamos la doctrina del Judaísmo de que el espíritu es inmortal, basando la creencia en la naturaleza divina del alma humana, que siempre encuentra felicidad en la rectitud y sufrimiento en la maldad. Rechazamos como ideas que no tiene una raíz judía la creencia en la resurrección del cuerpo y la del infierno y el paraíso como moradas de castigo permanente o de permanente recompensa.

Ocho. De acuerdo con el espíritu de la ley Mosaica que  se esfuerza por regular las relaciones entre ricos y pobres, entendemos que es nuestra obligación participar en la gran tarea de los tiempos modernos de solucionar, en base a la justicia y la rectitud, los problemas surgidos como consecuencia de los contrastes y los males de la organización social actual.